¿Cómo se produce la maduración cerebral y qué implica en el aprendizaje?

Desde el momento de la concepción, en el cerebro ya comienzan a formarse las estructuras cerebrales, empezando desde atrás hacia delante, y desde abajo, siguiendo un orden ascendente. Comienzan a estructurarse: la médula espinal, el tronco encefálico, el cerebelo, los ganglios basales, el sistema límbico y, por último, el neo-córtex. Todas estas estructuras bien formadas van a hacer que en las últimas semanas de embarazo (aproximadamente entre la semana 37 y 39) aparezcan los pliegues cerebrales (muy importantes para el posterior desarrollo cognitivo), y se desarrolle aquello que nos diferencia de los demás mamíferos: la conciencia.

Cuando el bebé esté preparado, se producirán todos los ajustes necesarios para que el parto se produzca. El bebé nace. Es ahora, en este momento cuando las estructuras mencionadas anteriormente, empiezan a desarrollar sus funciones en orden, según va madurando y avanzando en edad el niño/a:

En el cerebro del recién nacido,  la estructura que comienza a tomar relevancia es el tronco encefálico (situado a continuación de la médula espinal, en el interior del cerebro). Esta estructura, es la que nos ayuda a la supervivencia, ya que todo el control se ejerce de forma involuntaria. Así pues, se encarga de controlar las funciones vitales, el tono muscular y los reflejos primitivos, los cuales van a ir ayudando al bebé en el desarrollo (succión, control de la cabeza, agarre, etc.). Cuando se produce una maduración cerebral adecuada, estos reflejos son integrados, para dejar paso al control voluntario. Es aquí cuando entra en juego la siguiente estructura: el cerebelo.

Allá por los 5 o 6 meses de vida y aproximadamente hasta el año de edad, el cerebelo (situado justo encima del tronco encefálico, en la nuca) comienza a tomar riendas en el aprendizaje y a encargarse de las acciones voluntarias. El bebé ya no sólo busca sobrevivir, sino que comienza a tener una intención con su entorno. Así, desde esta estructura, se van a controlar los reflejos posturales (voluntarios), la capacidad de estar quieto y controlar el cuerpo, el poder automatizar los aprendizajes estimulados por el entorno, etc. En estos momentos del desarrollo, el bebé comienza a realizar los patrones de movimiento básicos, como son el arrastre y el gateo, que le van a permitir ampliar su campo de conocimiento con respecto al mundo que le rodea. Además, comenzará la conexión con las áreas del lenguaje.

Cuando el bebé pasa por los diferentes movimientos y consigue que su tronco encefálico y su cerebelo puedan dirigir acciones conjuntamente, otra nueva estructura llamada ganglios basales se une a estos para tomar el control. Esta estructura (situada a continuación del cerebelo, en la parte superior) se encarga de conectar de forma adecuada las estructuras inferiores con las superiores, de la automatización de aprendizajes y de la inhibición de las acciones involuntarias del tronco encefálico. Así el bebé será capaz de desarrollar acciones enfocadas hacia un fin: mantenerse y tener un tono muscular adecuado, voltear, sentarse, sujetar su cabeza, andar, y, desarrollar las primeras palabras y frases.                                                                  .

Desde el año hasta aproximadamente los dos años y medio/tres años de vida, se desarrollan las funciones del sistema límbico (una estructura situada justo en el centro del cerebro), y entrarán a formar parte del desarrollo junto con las estructuras anteriores. Esta estructura es la responsable de controlar las emociones, el aprendizaje a través del juego, la experimentación, la curiosidad, etc. y en ella se producirán aprendizajes a largo plazo, que nos facilitarán desenvolvernos durante toda la vida.

Por último, desde los tres años hasta los seis/siete años aproximadamente, comienza a desarrollarse con mayor relevancia el neo-córtex (la última estructura, situada sobre todas las anteriores hasta llegar a la frente, y la más compleja, ya que nos diferencia del resto de mamíferos). Es aquí donde adquieren mayor importancia las funciones superiores: memoria, atención, razonamiento, pensamiento abstracto, conciencia, lenguaje oral y escrito, planificación, funciones ejecutivas, control de impulsos, etc.

Cuando la maduración del bebé (desde la gestación, pasando por el parto y hasta los siete años de edad aproximadamente) se produce de forma adecuada, cada estructura es capaz de realizar su función adecuadamente, en consonancia unas con otras y coordinadas entre sí.

Lo que ocurre, es que a veces, por ciertos factores extrínsecos o intrínsecos en la estimulación de esas funciones, estas estructuras no llegan a madurar adecuadamente, siendo algunas de ellas las que impiden el correcto desarrollo, o todas en conjunto.Desarrollo cerebral

Ante estas situaciones, pueden surgir los problemas de aprendizaje, que tan comúnmente tienden a etiquetarse como problemas de orden superior, es decir, del neo-córtex, como: Dificultades de aprendizaje (DA), Trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad (TDAH), Dislexia, Discalculia, etc. Por ello, es muy importante que la evaluación de estos niños se realice implicando el neurodesarrollo, puesto que a veces el problema viene de alguna de las estructuras de orden inferior, que están impidiendo a las de orden superior desarrollar adecuadamente su trabajo.

En Capacita-le, ayudamos a que la evaluación del niño/a sea lo más completa posible teniendo en cuenta cuál es su desarrollo madurativo, para así poder conocer cuál es la causa de su problema, indagar en sus síntomas y llevar a cabo un programa de neurodesarrollo adaptado a sus puntos fuertes y débiles y a sus características individuales.

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