El gateo y su importancia para el neurodesarrollo

En el artículo anterior (El movimiento y las implicaciones en la cognición y en el aprendizaje) se hablaba sobre la estrecha relación que existe entre la motricidad del niño/a y la cognición y el aprendizaje, sobre todo a nivel escolar. Y es que la actividad motora se produce de forma paralela al desarrollo de la inteligencia, por ende, se ayudan y complementan entre sí.

Así, en el caso de la lectoescritura, base de todos los aprendizajes escolares, para poder llevarla a cabo el niño debe poseer una motricidad fina bien desarrollada, acompañada de una correcta motricidad gruesa, al tener que realizar regulación postural. Para que el desarrollo motor pueda llevarse a cabo, se necesita un correcto progreso de los patrones básicos de movimiento, sobre todo el arrastre y el gateo, entre los cuales, el de mayor importancia es el gateo.

El gateo es una etapa en el desarrollo motor de los niños/as que suele producirse entre los 6-9 meses. La fase del gateo es el primer paso a la independencia del niño. Aquí es cuando el tronco encefálico deja de tener tanto control, dejando paso a que el cerebelo pase a tener una mayor implicación (como se comentaba en el artículo anterior: ¿Cómo se produce la maduración cerebral y qué implica en el aprendizaje?). Desde este momento, pues, el bebé será capaz de realizar acciones destinadas a un fin, con lo que ya no dependerá de sus movimientos involuntarios de supervivencia o de la ayuda externa de un adulto. De esta forma, su capacidad de exploración y de aprendizaje se verá incrementada, así como sus habilidades visuales, puesto que la percepción del mundo que le rodea, cambia de perspectiva.

Para que el gateo se produzca de forma adecuada, es necesario que el bebé se desplace con cuatro puntos de apoyo (con las dos manos y las dos rodillas), y lo lleve a cabo con patrón contralateral (esto es, que el movimiento se produzca de forma cruzada coordinando la parte derecha del tren superior con la izquierda del tren inferior y viceversa). Lo que ocurre, es que existen muchas otras formas de gateo o de desplazamiento, que se producen de forma anómala, y que sugieren un nivel de desarrollo madurativo se produce de forma diferente al habitual y no es el adecuado.

Estas formas pueden ser el “conejeo” o “culetear”, que es cuando el bebé se desplaza impulsado por los brazos sentado sobre el culete; el desplazamiento con manos y pies, sin apoyar las rodillas; el desplazamiento homolateral, que es cuando se desplazan sólo con brazo y pierna de un lado del cuerpo dejando el otro lado en forma pasiva, o bien cuando el gateo se produce con los dos lados del cuerpo pero coordinando mano y rodilla del mismo lado; y otras formas de gateo libre que pueda ingeniar el bebé para desplazarse. Incluso bebés que no llegan a gatear y sólo reptaron o se desplazaron haciendo la “croqueta” (rodando su cuerpo hasta llegar al objetivo deseado).

Es por ello por lo que desde Capacita-le, os animamos a prestar atención al desarrollo psicomotor del niño/a, especialmente al gateo. Este, posteriormente proporcionará grandes beneficios a nivel de aprendizaje para el niño/a, por lo que es muy importante que se produzca y se lleve a cabo de forma adecuada.

¿Por qué es tan importante el gateo?

  • Por una parte, cuando el bebé gatea, hace que se tonifiquen sus músculos, lo cual le va a permitir tonificar la columna. Esto le ayudará a mantenerse erguido cuando se ponga de pie y realice la bipedestación en la siguiente etapa.
  • Promueve una mayor confianza en los bebés, puesto que ya pueden realizar acciones por sí mismos sin dependencia de ayuda.
  • Por otro lado, el gateo beneficia que se desarrolle el patrón contralateral (movimiento cruzado de las extremidades), que es la función neurológica que hace posible el desplazamiento corporal en etapas posteriores.
  • Además, que se produzcan las vías cruzadas de movimiento ayudará a una mejor conexión interhemisférica en edades posteriores. Es decir, el gatear conecta los hemisferios cerebrales creando rutas de información que son muy importantes para la posterior maduración de las diferentes funciones cognitivas.
  • Además, el gateo hace que maduren y se desarrollen adecuadamente el sistema vestibular (encargado de regular el equilibrio) y el sistema propioceptivo (encargado de que el niño/a conozca dónde están las diferentes partes de su cuerpo y reciba la información sobre estas de forma adecuada).
  • Otro beneficio, es el desarrollo táctil que se produce al “masajear” la palma de la mano (ésta envía información al cerebro sobre las sensaciones y texturas que se están sintiendo). Esta estimulación al gatear por diferentes texturas, beneficiará posteriormente la motricidad fina. Así, en etapas escolares, cuando el niño/a se enfrente al proceso escritor, tendrá un buen control de la pinza y del trazo.
  • Por medio del movimiento, los niños desarrollan su capacidad de comunicación al explorar e interactuar con su mundo, por lo que gatear ayudará también al desarrollo del lenguaje.
  • El gateo también ayudará al bebé a desarrollar la funcionalidad visual, las habilidades y la visión en sí. Al gatear, cambia su perspectiva, explora, y aprende a enfocar con ambos ojos y a enfocar a una distancia de 30-40 cm aproximadamente (la misma distancia a la que deberá realizar la lectoescritura posteriormente en etapas escolares). Y, además, desarrolla la coordinación óculomanual, ya que en el gateo se establece entre el ojo y la mano una distancia similar a la que más adelante habrá entre ojo y mano a la hora de enfrentarse a los procesos de lectoescritura.
  • Y por último, el gateo también ayuda a establecer la lateralización del cerebro (cuando uno de los hemisferios se convierte en dominante a la hora de procesar la información y llevar a cabo las acciones). Esta se producirá a los 6 años de edad aproximadamente.

bebe gateando

Por tanto, si el niño/a se encuentra en esta etapa del desarrollo y se observan anomalías en la forma de desplazamiento o no se observan intentos de realizarlo, se puede ayudar al bebé a que gatee y a que lo haga de forma correcta, para potenciar su desarrollo y su aprendizaje.

¿Cómo ayudar al bebé a gatear?

Por medio de una serie de juegos o actividades, se puede animar a los bebés a que empiecen a gatear o a que mejoren sus habilidades de desplazamiento si existe alguna anomalía.

  1. Antes que el bebé llegue a la etapa de empezar a gatear, se le puede trabajar la musculatura de las piernas de la siguiente manera: Con el bebé en posición decúbito supino (tumbado boca arriba), poner nuestra palma de la mano apoyada en la planta del pie de una de sus piernas, y, sin hacer mucha fuerza, empujar hacia delante para que flexione la rodilla. El bebé intentará hacer fuerza para estirar la pierna, por lo que se puede jugar haciendo más y menos fuerza para que ejercite los músculos de la pierna. Después se debe realizar con la otra pierna. Y, por último, con las dos piernas a la vez.
  2. Cuando la musculatura esté lo suficientemente fortalecida, y además el bebé sea capaz de sujetar bien su cabeza, es conveniente realizar el ejercicio anterior decúbito prono (boca abajo). De esta forma se afianzará el arrastre (etapa previa que prepara el gateo). Se le pueden poner objetos llamativos delante para que realice más fuerza. Así pues, tumbado boca abajo, le encogemos las piernas y ponemos las manos en las plantas de sus pies. Al hacer fuerza, el bebé se desplazará y podrá alcanzar sus juguetes favoritos.
  3. Es necesario además, poner al bebé que tenga mucho contacto con el suelo. Se puede jugar con ellos tirados en el suelo sobre alfombras o una manta, de forma que esté cómodo. Conforme se juega con él, es conveniente ir alejándole algunos de los juguetes que más le interesen y darle pie a que intente desplazarse para cogerlos. Se le puede ayudar con la posición.
  4. Para ayudarle con la posición, basta con ponerse por detrás del él/ella y ponerle de cuclillas mientras le sujetamos para que no se caiga, pero dejamos que él/ella haga fuerza con las piernas para ponerse de pie.
  5. Una vez que el bebé tiene fuerza en las piernas, es conveniente trabajar la postura boca abajo, tal como se hizo en el arrastre, pero con la barriga ya elevada (se puede utilizar un cilindro de psicomotricidad en su barriguita, o utilizar una manta pequeña o toalla que pase por debajo de su barriga, de forma que le sujetemos desde arriba por los extremos y esté elevado/a), de forma que cuando esté boca abajo le ayudemos a mantener la postura y pueda apoyar sólo manos y rodillas.

 

¿Qué ocurre si el niño/a ya pasó esta etapa y no gateó?

Según las características individuales, el niño/a podrá presentar o no alguna problemática a nivel de desarrollo motor, visual, táctil, vestibular o psicomotriz, o un desarrollo neuropsicológico inmaduro para su edad. Hay ocasiones en las que ello puede dificultar el desarrollo personal y/o académico, y llevarle en ocasiones a ciertos problemas de aprendizaje, y, en cambio, otras veces esas problemáticas, se ven compensadas con otras estrategias que el cerebro realiza.

No obstante, desde el neurodesarrollo, existen distintas terapias y formas de hacer pasar al niño/a por las etapas del desarrollo que no realizó de forma adecuada o simplemente se saltó por determinadas características personales y/o factores ambientales. Así, se mejora su desarrollo a nivel neuropsicológico, y por consecuencia, una mejora personal, social y académica.

Ante cualquier duda en el del desarrollo neuropsicomotor del niño/a (esté produciéndose ahora, se haya producido mal o no se produjese), desde Capacita-le podemos orientarte. Nuestro equipo estará encantado de tratar todos los aspectos que puedan surgir y de dar respuesta al neurodesarrollo del menor.

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