Las dificultades de aprendizaje tienen una relación directa con la inmadurez neurofuncional.

 

El paso de la etapa de Educación Infantil a Primaria supone muchos cambios para todos los niños/as. Lo que antes era jugar, dibujar, pintar, tener el primer contacto con las  letras y números, pasan a estar la mayor parte del tiempo sentados en el pupitre frente a “fichas” de lectura, escritura, matemáticas, lengua, conocimiento del medio e inglés.

Pero ¿qué ocurre en niños/as que aún son incapaces de permanecer sentados tanto tiempo en una silla, que no distingue arriba, abajo, dentro, fuera, derecha, etc. o incluso no son capaces de llevar a cabo dos instrucciones seguidas? En la mayoría de los casos, se trata de niños y niñas que aún no tienen la madurez neurofuncional suficiente para iniciar este tipo de aprendizaje, por lo que ello puede derivar a dificultades de aprendizaje, que en función de la capacidad del niño/a y de su entorno, podrá superarlas o por lo contrario, dará como resultado un fracaso escolar.

De ahí, la importancia de intervenir precozmente ante cualquier síntoma o signo de alerta, puesto que el cerebro responde mejor en edades muy tempranas. Pero ¿se puede hacer algo para prevenir estas dificultades en los niños/as? Por supuesto que sí, y además debemos apostar más por la prevención por parte de todos los profesionales que están en contacto con los niños/as.

Por ello, uno de los aspectos preventivos a tener en cuenta, es  que antes de iniciar la Etapa de Educación Primaria, debe haber desarrollado las siguientes capacidades:children-808664_1920

  1. Desarrollo neuropsicomotriz:
  • Moverse con soltura, subir y bajar escaleras con coordinación, andar, correr y saltar con seguridad.
  • Tener buen equilibrio, botar una pelota sin dificultad, usar la bicicleta y girar de un lado a otro sin perder el equilibrio.
  1. Desarrollo de la lateralidad:
  • Tener adquirida una buena dominancia lateral; es decir, si es diestro, tiene que ser no solo usar como mano dominante la derecha, sino también la dominancia de la pierna, ojo y oído.
  1. Desarrollo visual:
  • Realizar un buen movimiento de ojos, sin que mueva la cabeza. Este movimiento debe ser coordinado, con ritmo y fluidez. Además, es importante evaluar la convergencia, acomodación y visión periférica. Por ello, aconsejamos que se realizase una valoración por parte del optometrista comportamental antes de iniciar la Etapa de Educación Primaria, para descartar problemas visuales.
  1. Desarrollo auditivo:
  • Poder escuchar y percibir ritmos sonoros, y ser capaz de reproducirlos.
  • Seguir una actividad y no dispersarse ante el más mínimo ruido.
  • Captar y distinguir los matices del lenguaje. Al igual que en el anterior apartado, recomendamos realizar una audiometría tonal y vocal  en aquellos casos que se considere oportuno.
  1. Desarrollo del lenguaje:
  • Haber desarrollado una buena capacidad de fonación y utilizar un lenguaje con orden y uso adecuado.
  1. Desarrollo de espacio-temporal:
  • Conocer conceptos tales como arriba, abajo, dentro, fuera, detrás, etc.
  • Utilizar los conceptos como antes, después, primero, segundo, así como saber explicar lo que ocurrió ayer, hoy, mañana, etc.
  1. Desarrollo de la integración perceptiva:
  • Asociar correctamente el significado de las palabras tales como dulce, salado, grande, mediano, menor, etc.
  • Ser capaz de dibujar elementos tales como la figura humana, una casa, un árbol, etc.
  1. Desarrollo de la motricidad fina:
  • Manipular tijeras, plastilina y cubiertos.
  • Coordinar ambas manos con precisión.
  • Deber ser capaz, de realizar la pinza correctamente, para poder utilizar el lápiz con la mano dominante.
  1. Desarrollo de la autonomía personal, emocional y social:
  • Ser capaz de vestirse y desnudarse sin ayuda y colaborar en casa con tareas sencillas.
  • Jugar solo y también saber jugar en grupo y adaptarse a las normas del mismo.
  • Tener adquirido el control de esfínteres.
  • Mostrar interés por el aprendizaje de la lectura y escritura.
  • Mantener la atención en clase y ejecutar dos órdenes consecutivas y llevarlas a cabo.

Aunque somos conscientes de que hay muchos más objetivos lo que se debe trabajarse durante la Educación Infantil, consideramos que estos son los más relevantes para establecer si un niño/a tiene adquirido un desarrollo neurofuncional que le permita posteriormente el aprendizaje académico.

Por ello, debemos ser más conscientes de la importancia que tienen los primeros seis años en el desarrollo madurativo de cualquier niño o niña. Puesto que la escuela, no está solamente para aprender a hacer una letra, conocer los números, sumar o reproducir un texto, la escuela debe estar para conseguir que el cerebro de un niño/a funcione como una unidad capaz de procesar la información correctamente.

 

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