El Sistema Nervioso Central y los problemas de aprendizaje/comportamiento

Ante cualquier problema de aprendizaje o de comportamiento en el aula, siempre viene a la mente la misma pregunta: ¿por qué este niño/a no puede aprender y comportarse como los demás?

Para comprender su respuesta, se hace necesario entender primero que cualquier aprendizaje está íntimamente relacionado con el desarrollo del sistema nervioso central (SNC), ya que cualquier habilidad o conducta de una persona, tanto en menores como adultos, dependerán de la estructura y desarrollo de su sistema, así como de la comunicación entre las diferentes estructuras y áreas cerebrales.

El sistema nervioso se compone de estructuras y áreas que se desarrollan en la infancia. Éste puede cambiar y modificar tanto su organización como su función a lo largo de toda la vida gracias a la plasticidad cerebral, es decir, cualquier aprendizaje conllevará un cambio en la estructura del cerebro, tanto físico como en su organización funcional.

Para entender la evolución del sistema nervioso central hay que tener en cuenta que el movimiento es aprendizaje y el aprendizaje requiere de movimiento (como se hablaba en el artículo El movimiento y las implicaciones en la cognición y en el aprendizaje).

Así, tal y como se exponía en el artículo ¿Cómo se produce la maduración cerebral y qué implica en el aprendizaje? , existen, a groso modo, conjuntos de áreas funcionales vistas como etapas evolutivas para integrar los aprendizajes, encontrándose divididas en: el área primaria (que debe evolucionar de los 0 a los 7 años), el área secundaria (de los 7 a los 14 años) y el área terciaria (de los 14 a los 21 años) siempre teniendo en cuenta que esta evolución del SNC sea normal y no exista ninguna problemática o lesión.

El SNC, se desarrolla desde abajo hacia arriba y desde atrás hacia delante, es decir, desde las estructuras internas del cerebro hasta la corteza cerebral (la parte más externa). De este modo, el área primaria estará integrada dentro del área secundaria, y ésta, a su vez, dentro del área terciaria. Esto quiere decir que cuando nos encontramos ante un déficit en el desarrollo del área primaria producido de los 0 a los 7 años (ya sea un déficit motor, sensorial o estructural), la evolución de la secundaria y terciaria tendrán un desarrollo deficitario, en mayor o menor medida según la afectación.

Esto puede asimilarse visualmente como la construcción de un edificio, donde se encuentran los cimientos y las dos plantas superiores (área primaria, secundaria y terciaria, en orden), y donde en cada planta (cada área), quedan construidas las habitaciones (diferentes estructuras que componen el cerebro). Si cada una de ellas de desarrolla adecuadamente conforme la edad del niño/a avanza, éste/a no presentará problemas en su aprendizaje y/o comportamiento (siempre y cuando se hable dejando a un lado los temas de personalidad, motivación y contexto). En cambio, si el SNC va desarrollándose inadecuadamente en la primera etapa (por falta de estímulos externos, por no haber pasado de forma correcta por todas las etapas e hitos evolutivos, etc.), las áreas secundaria y terciaria, irán construyendo sus habitaciones (las estructuras) sin que exista una adecuada comunicación entre las mismas, esto es, faltarían las puertas (conexiones neuronales bien mielinizadas y comunicadas).anatomy-1751138_960_720

Así, como se ha expuesto al inicio, el aprendizaje requiere de movimiento, y es por ello que los primeros aprendizajes que hace el bebé se producen a través de movimientos. A medida que el bebé avanza en edad, estos patrones de movimiento irán volviéndose más complejos y harán que la estructura del SNC vaya obteniendo cierta madurez para seguir alcanzando las siguientes etapas.

Así, centrando el hilo en el desarrollo del área primaria (siendo la más importante ya que conlleva los cimientos del edificio),  se nace con una serie de movimientos llamados reflejos primitivos, que son aquellos que ayudan a sobrevivir en el mundo (controlados a nivel de tronco encefálico). Estos reflejos primitivos han activarse en un momento determinado y han de ser inhibidos a su consecución para dar acceso a los reflejos posturales (controlados a nivel de tronco encefálico y cerebelo). Los reflejos posturales ayudarán a descubrir el mundo exterior. Es cuando el bebé ya comienza a realizar acciones con cierta intención. Estos reflejos posturales deben ser también integrados. Estos movimientos son involuntarios y por lo tanto son llevados a cabo a través de la estructura subcortical del cerebro (la estructura involuntaria e inconsciente), por tanto, para su integración serán determinantes los aprendizajes superiores que se llevarán a cabo a través de la corteza motora. Estos reflejos deben inhibirse durante los primeros meses de vida, puesto que son los responsables del desarrollo posterior de las siguientes estructuras neurológicas (secundaria y terciaria). En el caso de que estos reflejos sigan activos y no se integren en el cerebelo, ello provocará una pobre organización en las vías neurológicas influyendo en la percepción sensorial, cognición y vías de expresión.

Esto es, en las estructuras secundaria y terciaria, encargadas de las emociones y funciones cognitivas superiores (lenguaje, atención, memoria, etc.), se encontrarán déficits y problemáticas en el aprendizaje y/o comportamiento del niño/a.

Así, a modo de síntesis, los aprendizajes de orden inferior forman parte y están dentro de los aprendizajes de orden superior, es decir son más simples y también involuntarios, y son la base de todo comportamiento y/o aprendizaje.  El aprendizaje de orden superior, se llevará a cabo mediante las acciones voluntarias y tendrán como consecuencia unas buenas funciones ejecutivas, que siempre dependerán de los aprendizajes previos, es decir de los aprendizajes de orden inferior. Cuanto más desarrollado esté el SNC en todas sus estructuras, más madurez tendrá y mejor se llevará a cabo el aprendizaje y/o comportamiento por parte del niño/a. Si por el contrario, no ha tenido una adecuada madurez, el aprendizaje y/o comportamiento, se verán afectados, hablando de lo que se conoce como inmadurez neuropsicológica.

Desde Capacita-le, nuestro equipo puede orientarte acerca de los problemas de comportamiento o de aprendizaje que presente tu hijo/a, puesto que son numerosas las ocasiones en las que se diagnostica de TDAH, problemas de atención, trastornos del lenguaje, problemas de conducta, etc. teniendo en cuenta sólo el problema (lo que se ve exteriormente, la conducta), pero no la causa, que puede ser debida a una inmadurez del SNC en alguna de sus partes o en todo su conjunto.

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