¿Qué es la Integración Sensorial?

Aunque este término puede parecer novedoso o reciente lo cierto es que la integración sensorial ha acompañado al ser humano desde su inicio. Podríamos definirla como el acto de organizar las sensaciones que percibimos para hacer uso de ellas de manera eficiente. Estas sensaciones de las que hablamos son captadas por nuestros sentidos, que van más allá de la vista, el gusto, el tacto, el oído y el olfato, también son captadas por todos y cada uno de los órganos de nuestro cuerpo, además tenemos sentidos especiales para detectar la fuerza de la gravedad o los movimientos del cuerpo con relación a la tierra, se llaman sistema propioceptivo y vestibular.


Ahora que sabemos que existen más de cinco sentidos, debemos conocer cuándo hay un problema referido a nuestra integración sensorial, y es que hay problemas que son muy evidentes como la varicela o la falta de visión, pero hay otros, como los desórdenes de procesamiento sensorial (DPS), es decir, aquellos que tratamos en integración sensorial, que a veces son difíciles de detectar. Es por esta dificultad de detección que son muy graves y debemos estar atentos a los comportamientos de nuestros hijos para saber si padece uno, puesto que padecer un DPS suele ser una de las causas más comunes de un aprendizaje lento y de un comportamiento inadecuado.

El proceso de integración sensorial debe ser automático, al igual que la respiración o los latidos del corazón pero hay veces que no es así, y a nuestro cerebro le cuesta procesar todas las sensaciones que le llegan, en estos casos el individuo debe realizar mayores esfuerzos en las tareas de la vida diaria que el resto. Es como intentar hacer una tarea de concentración cuando tenemos una digestión pesada.

A veces hay niños con problemas de integración sensorial que tuvieron problemas en su desarrollo, pero otras, estos trastornos aparecen después, algunos primeros síntomas que pueden encendernos la bombilla son: niños que no se mueven con tanta agilidad, o que caminen “raro”, inseguridad a la hora de caminar, correr o jugar en alturas, niños muy inquietos, o excesivamente, “vagos”, niños que no parecen entender lo que se les dice, problemas a la hora de vestirse, concentrarse en el cole, mal comportamiento… la lista es infinita, puesto que nuestros sentidos y el uso que le damos es muy amplio, incluso dependiendo de la zona en la que vivimos o de nuestra cultura.

Lo que debemos entender es que estos problemas son serios y debemos actuar cuanto antes, porque si su hijo tiene un mal comportamiento en el cole o a la hora de vestirse porque solo quiere vestir ciertas prendas, es muy probable que no sea un capricho y perciba la sensación de la tela vaquera como si fueran pequeños alfileres que se le clavaran lentamente, o todo lo contrario, en el cole no notara el lápiz en su mano a la hora de escribir, por ejemplo. Debemos entender que la forma que tienen los pequeños de percibir los objetos que nos rodean en nuestro día a día no siempre es la misma que un adulto y puede ser muy angustioso.

 


¿QUÉ PODEMOS HACER?

La terapia ocupacional ayuda a estos problemas ofreciéndole las sensaciones que el niño es incapaz de percibir por su propia cuenta o regulandoestas sensaciones deficitarias de manera que lleguen a su cerebro de forma ordenada y eficiente. ¿Y cómo? ¡Pues jugando! Cuando somos adultos nuestra ocupación es la de trabajar para poder subsistir, cuando somos niños la máxima ocupación debe ser jugar para aprender y crecer felices.

Es por ello que la terapia de integración sensorial se basa en el juego dirigido con diferentes sensaciones que el niño a veces no tiene en su entorno, como equipos que permitan experiencias de movimiento en los diferentes ejes y teniendo en cuenta la gravedad: columpios, rampas, alturas, sensaciones táctiles, visuales, etc. Este juego debe ser muy estudiado por el terapeuta para ofrecer en todo momento la estimulación necesaria y ha de ser evaluado previamente por un terapeuta cualificado en integración sensorial para realizar una intervención que sea eficaz.

 

En Capacita-le contamos con una inmensa sala de juegos con múltiples dispositivos en los que los niños por su propia cuenta pueden exprimirlos al máximo para divertirse y estar en contacto con todos sus sentidos. Porque la base de la terapia es que sea el propio el niño el que de manera inconsciente integre y regule todos sus sentidos mediante el juego y la diversión. “Todos los aprendizajes más importantes de la vida se hacen jugando”.


 

Eduardo Rosa Alcaraz. Terapeuta ocupacional. Especialista en Integración Sensorial.

 

 

 

 

 

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